domingo, 5 de febrero de 2012

VILLARRICA SE LLENÓ DE CARRUAJES



Representante de Villarrica


Durante el fin de semana tuvo lugar en el fundo Llau Llau de Villarrica, la 6ª  Competencia Nacional de Enganche, a cuya justa llegaron representantes de varios lugares del país.
Estas competencias son realizadas en carruajes tirados por uno o más caballos, deporte que en los últimos  años ha tenido un gran auge, principalmente por la importación de coches metálicos traídos desde Alemania y Francia.
Teresita Guzmán en su coche

Desde que se iniciaron estas competencias en Lolol, se ha visto una superación permanente de parte de los participantes por la calidad de coches y caballos, además de la preparación especial de jurados y personal encargado de armar las canchas, que son diferentes de acuerdo a la trocha de cada carruaje. En esta oportunidad se contó a demás con un jurado venido especialmente de Suiza, quien se mostró muy complacido por la calidad de la competencia y la organización de este importante evento.
  Como se ha hecho frecuente, cada vez que se realiza esta competencia en Villarrica, los cocheros nuevamente enfilaron rumbo a la ciudad para llenar de tradición y señorío las calles de la ciudad, haciendo gala de una adecuada conducción de sus carruajes que fueron el centro de admiración de turistas y paseantes. En este desfile los cocheros y acompañantes lucieron galas de época para dar una mayor animación a la competencia, presentación que también otorga puntos a los concursantes.
El coche de los niños
El día domingo se efectuó la competencia de “Habilidad”, en que se mide la destreza tanto de caballos como de conductores, la que fue ganada por la conocida joven Teresita Guzmán, de la cochera “Lo Campino”, de la capital.    

martes, 31 de enero de 2012

LINARES AL PASO




Catedral de Linares, postal obligada
Linares, como muchos pueblos de nuestro país tiene un nombre escondido, entre secreto,  y desconocido, un nombre que está ahí, en las actas de fundación, en papeles oficiales, pero que nadie usa, tal vez porque suena a antiguo o porque simplemente no viene con la denominación moderna de la ciudad. Lo cierto es que su nombre verdadero es San Ambrosio de Linares, impuesto en homenaje a uno de los últimos gobernadores del Chile colonial: don Ambrosio O”Higgins.

El "Sal si Puedes", esperando clientes
 Caminar por sus calles es encontrarse con antiguas construcciones de barro y paja que enclaustradas entre alambres y maderos, han resistido el paso del tiempo, hecho que demuestra que pasar del adobe al ladrillo no ha sido tan fácil, aunque la Catedral enseñoree su altiva torre frente a la plaza de armas, todavía hay muchas construcciones que demuestran que la greda fue material insigne de construcción en épocas pasadas. No en vano por allá donde penan las ánimas, entre los cementerios y el “Quita Penas” el callejón de la Greda recuerda a los linarenses que por ahí nació su arquitectura, una arquitectura básica, de agua y barro, pero de la que muchos han sacado partido adhiriéndole un estuco de cemento que a toda costa trata de esconder su humilde pasado.
Independencia es una calle concurrida. Por allí se ingresa a la ciudad y pasada la plaza está el comercio. En este lugar, tempranamente comienzan a verse los primeros huasos con sus chupallas veraniegas, de alas anchas y fino tejido de paja teatina,  para protegerse del sol que cae con gran intensidad sobre los transeúntes.              
A la mejor oferta
Un afiche recuerda a los turistas que deben prepararse para concurrir a la trilla a yegua suelta en Colbún y poco más allá la tienda “La Florida”, expone en plena calle, al paso de los potenciales compradores una manta de huaso de tonos coloridos, que es admirada por quienes usan ese tipo de vestimentas. A pocos pasos un puesto de vereda ofrece las mejores riendas de la región, aperos muy solicitados en un lugar donde todavía el caballo no ha perdido su categoría de animal de silla y de animador de los mejores rodeos.     
Mientras tanto el teatro municipal recibe una millonaria ayuda gubernamental para su habilitación post terremoto, el Club Social, otrora casa de acaudalados,  languidece por falta de apoyo. Murallas en el suelo y la puerta averiada, le indican un árido futuro.

A UN “CLICK” DE CONCEJAL

Siendo ésta una de las principales arterias, no podía faltar a su vera el muestrario de un fotógrafo, antigua profesión, que a pesar de la invasión de cámaras digitales, aún se niega a morir. Sin embargo este fotógrafo es bastante sui géneris. Una foto tamaño gigante indica que se trata del candidato a Concejal por Colbún Mario Ávila Basoalto.

Bernardo Ávila, el "Leo", busca votos con premura

Aunque las elecciones están todavía muy lejos “el crespo” o el “doble de Leo Rey”, dice tener el apoyo total de su partido el Radical para postular a un escaño municipal, por eso, tempranamente ha iniciado su campaña. Ha sido candidato dos veces, pero en ambas le fue mal, aunque está animoso de que este año dará el batatazo. Como buen candidato cree que el Alcalde no tiene iniciativa, que hay que elegir otro; se siente con ganas de trabajar por su pueblo. En su programa se encuentran proyectos de ayuda a la mujer temporera, a las madres solteras, a los adultos mayores, en fin, una serie de necesidades que podría resolver si sale elegido.  
Le deseo suerte, el Leo comienza a atender su clientela y por un momento se olvida de su candidatura, pero el afiche sigue ahí, campeando en su local callejero, esperando que a fines de año esa misma foto pueda ingresar por la puerta ancha a la sala del Concejo de su querido Colbún.  




Camino hasta el término de la calle y allí enfrente me encuentro con la vieja estación ferroviaria, desmejorada, pocos pasajeros, el tren a Santiago arribará en unos minutos. Un guardia me dice que no se pueden sacar fotos al paso del tren. Le pregunto cual es el motivo. Órdenes de Santiago, dice, para salir del paso, porque en nuestro país cuando no se sabe una respuesta, siempre se alude a Santiago, porque nadie se opone a discutirá una disposición de Santiago; eso sí es de los viejos tiempos. Salgo al exterior y desde el paso nivel tomó varias vistas, entre ellas la estación con su viejo caballo de agua, sin uso, por no haber trenes a vapor, pero está allí como para simbolizar un pasado que ya no volverá.   


REACCIONES SOBRE ESTE ARTÍCULO
A poco de haber publicado este artículo, un entrañable amigo me ha hecho llegar vía email algunos recuerdos  de su ciudad natal, que por la calidez de sus conceptos comparto con ustedes:  
     

Simpático su comentario sobre Linares mi ciudad natal, la que como todas ha sufrido los embates del paso de los años, tanto en lo cultural como en lo material.-
En calle Indepencia ya no existe "La Bota Verde", "La Bola de Oro", ni el "La Herradura" y las talabarterias practicamente han desaparecido.-
A la muerte de don "Cucho Cucho González", cerró su farmacia y con seguridad hoy en el cielo, junto a sus amigos, en las tardes siguen disfrutando de esos preparados que él hacía para mejorar todo tipo de dolencias, con los cuales brindaban en la trastienda de la farmacia antes de irse a comer al Club Radical.-
El "Tren Chico" a Colbún, de tanto cruzar el puente de "Los Apestados" se diluyó en el tiempo y de él ya no quedan rastros. Las viejas góndolas a Panimávida, a Los Rabones y a otros lugares aledaños ya no pasan por la avenida Brasil atestadas de gente y con su radiador humeando.-
La alta sociedad ya no se da cita en la estación en las tardes para ver la pasada del "Flecha del Sur" con destino a Santiago, o a depositar cartas en los buzones, asegurando prontitud de despacho.-
En cuanto a la estación misma, hoy languidece y los trenes de pasajeros solo se detienen escasos minutos. Ya no existen los trenes de carga y las maniobras de patio no se justifican. El "Tren Lastrero" fue retirado por inservible y la carbonera fue desmantelada al no tener justificación.-
De su andén desaparecieron las vendedoras de gallinas cocidas y de pan amasado y los puestos de las artesanas del Rari fueron retirados al no ser rentables dado lo corto que se detienen los trenes de pasajeros.-
Hoy nadie se acuerda del "Directo a Puerto Montt", del "Nocturno a Concepción", ni del "Tren de los Curados" y preguntar a que hora pasa "El Rápido" movería a risa.-
La tristemente célebre "Cruzada de la Muerte" bajo la línea del tren, camino al cementerio parroquial, cambió su fachada y con el retiro de las victorias frente a la estación, desapareció también el abrevadero de caballos.-
Si hasta las campanas de la catedral con su romántico y sentimental tañar, que eran un orgullo de la ciudad, fueron silenciadas. Me dicen que por no haber quien se interesara en hacerlas sonar. Hoy las reemplaza una especie de carillón electrónico que no nos recuerda el paso de las horas, ni nos invita a orar como lo incentivaban las antiguas.-
En fin, mis vivencias de una infancia lejana se quedaron olvidades en un ricón polvoriento camino al molino "El Almendro" y al puente del Ancoa.
Sergio Barriga Kreft

lunes, 30 de enero de 2012

Guadalupe del Carmen – Ícono de la música ranchera nacional


Héctor Alarcón Carrasco

Cuando hoy en día estamos inundados de música ranchera impulsada por el llamado movimiento “charro”, que atraviesa todas las barreras culturales de nuestro país, es bueno recordar a una de nuestras primeras mujeres que se congració con el éxito cantando corridos y rancheras del país del norte.
Para saber el porqué este tipo de música logra imponerse con tanta pasión en el cancionero campesino chileno, debemos recordar que allá por 1938 comienzan a llegar películas mexicanas a nuestro país, donde el corrido, el jarabe tapatío y el huapango son interpretaciones fundamentales que se hicieron populares en Chile.
Si bien es cierto, las películas fueron fundamentales para traer a nuestra patria la música mexicana, no debe olvidarse que en febrero de 1940 llega a Chile la más grande embajada cultural del país azteca: 400 personas, a bordo del buque “Durango” de la Armada de México. Desde una soprano hasta boxeadores, policías, marinos, charros, cantantes, jinetes y bailarines, todos con una sola disposición: dar a conocer su arte a los chilenos. Los charros cantan en teatros, radio y los en todos los lugares donde hubo presentaciones como el Estadio Nacional, el estadio militar, la medialuna de la Quinta normal y otros lugares como la cárcel púbica de Santiago.
Sería interesante profundizar en ciertas claves sicológicas, temáticas y rítmicas comunes entre ese género de música popular en medio de la variedad de versiones que existen en toda nuestra América Latina. Esto tal vez explique la fácil permeabilidad y asimilación de ellas entre nuestros paises en circunstancias propicias. Pero ya seria un estudio que desborda los limites de este artículo.
En concreto, éste es históricamente el germen que comienza a incubar la asimilación de la musica ranchera en el ambiente nacional. Es allí, precisamente, donde aparece esta mujer especial que será conocida como “Guadalupe del Carmen”, la pionera que dará el toque nacional a la música de México en nuestro país.
Según el periodista y realizador audiovisual Fabián Llanca: “Guadalupe del Carmen es una de las figuras fundamentales de la música popular chilena de toda la historia, igualable a nombres como Ester Soré (n. 1915) en la interpretación de tonadas, a Margot Loyola (n. 1918) en su trabajo de proyección folclórica y a Violeta Parra (n. 1917) en la composición de música chilena de raíz.”
Esmeralda González Letelier, era el nombre de esta destacada cantante más conocida por su seudónimo artístico de “Guadalupe del Carmen”, quien habia nacido en las cercanías del pueblo de Chanco, en un lugar llamado Quilhuiné, el año 1931. Desde muy niña fue aficionada al canto y a tocar la guitarra, claro que en esos años de su niñez, su repertorio no pasaba más allá de alegres cuecas y tonadas campesinas, con las que alegraba las reuniones familiares y fiestas de su entorno.
Pero como en nuestra patria todo se “cocina” en Santiago, la que más tarde habría de ser la reina del cantar mejicano, emigra a la capital, donde consigue un puesto de vendedora en un céntrico local que quedaba a unos pasos de la legendaria Radio del Pacífico, donde Esmeralda logra destacar en el programa de aficionados que transmitía esa emisora.
Por esos mismos, años procedente de Argentina arriba a la estación Mapocho, el ídolo musical del momento, el mejicano Jorge Negrete, precedido por sus canciones y sus películas provocando un tumulto pocas veces visto por los capitalinos. Dicen que allí estaba también nuestra amiga, recibiendo a su ídolo, que por cierto nunca supo de su presencia en ese lugar.
Allí surge el deseo, la idea, la visión de cantar esa música que llegaba a lo más profundo del pueblo y que hablaba de tradiciones, deseos, amores trágicos, engaños y desengaños, todo ello vertido en ardorosas notas en el pentagrama musical.
Pero eso deberá esperar un tiempo, porque en una de sus actuaciones por la Vega Central, conoce al dúo de los Hermanos Campos, quienes la invitan a participar como la voz femenina del grupo. Así tonadas y cuecas siguen siendo el fuerte de su repertorio, pero pronto pasa a convertirse en “Sandra” la mexicanita y a falta de escenarios, recorre con los hermanos aquellos lugares donde el pueblo se expresaba con afecto, aplausos y donde los sombreros huasos de sus acompañantes recibían el caudal de pesos y chauchas ganados con esfuerzo y dignidad, pero que los rotos entregaban sin miramientos ante el caudal de voz de esta pequeñita que nacía a la vida artística y que se codeaba con ellos brindándoles la arrogancia de su voz en sus mejores canciones.
La vega, el mercado, las estaciones y los trenes de Valparaíso al sur la escucharon con admiración, pero también la escuchaban otros personajes y luego surge el consabido representante que la lleva a radios, boites y quintas de recreo de categoría, pero junto con ello se le busca un nuevo nombre; un nombre que siendo simple pueda unir en uno solo los de ambos países. Así surge “Guadalupe del Carmen”, el primero por la Patrona mexicana y el segundo por la Patrona de Chile. De paso se desliza por ahí en una entrevista –a manera de promoción-, que era nacida en Chihuahua, lo que termina por posesionarla como la nueva revelación del cantar popular chileno.
Sus discos se editaron por miles y tiene el privilegio de haber sido la primera en lograr un disco de oro por la venta de 175 mil copias de su disco “Ofrenda”. Eso, sin contar que en carriles paralelos brillaban Antonio Prieto, Ester Soré –La Negra Linda- y el mismísimo Lucho Gatica.
Sus giras por el interior del país eran todo un acontecimiento. Recuerdo haberla visto en los sesenta en el pequeño pueblo de Negrete, en un teatro muy estrecho, abarrotado de gente que quería conocerla. Allí ella deleitó al público presente con sus mejores canciones y como anécdota de esa actuación, ella, la reina del corrido y la ranchera, la que había conquistado los mejores galardones con sus canciones y se había presentado en los grandes escenarios de la capital y de las grandes ciudades, a falta de camarines, tuvo que hacer todo el trajín de cambiar su ropa de actuación, detrás de las modestas cortinas del escenario. Seguramente no era la primera vez que lo hacía, porque al igual que ella, muchos artistas de esos años, cada vez que salían en gira debían contentarse con lo que había y que en realidad en esos pueblos chicos, había muy poco.
Como en todo artista, viene un declinar en sus presentaciones; se ha casado con Marcial Campos, de cuyo matrimonio nacen tres hijos. Los años de gloria comienzan a quedar atrás, pero su mayor potencial no la abandona: su voz enérgica, cálida, estentórea, no ha perdido su brillo y señorío, por lo que es llamada a integrar el cartel de artistas del emblemático “Festival de la Una”, en Televisión Nacional, que dirigía el no menos conocido animador Enrique Maluenda –“platita poca, pero segura”, según él decía a los artistas-, programa que la revitaliza en el ambiente discográfico nacional.
Se le recuerda por haber hecho populares con su voz inconfundible las canciones: “Cartas Marcadas”, “Juan Charrasqueado” “El Hijo Desobediente”, “Ofrenda”, “Rosa Flor” “Amor de Todas” “Lupita la Pendenciera” y muchas otras canciones, tanto mexicanas, como de autores nacionales, cuyas grabaciones todavía son difundidas por los programas radiales de corte ranchero.
El 5 de junio de 1987, luego de haber actuado en el Circo Timoteo, con el que realizaba una gira, mientras se hallaba en la localidad de Peñablanca, dejó de existir esta gran artista, cuya voz hoy es recordada con veneración por los aficionados a este tipo de música.
Sus restos fueron llevados a la Catedral de Santiago, donde se le hizo una misa, siendo acompañada por mariachis y miles de personas, cuyo cortejo paralizó el tránsito capitalino en horas de la tarde, mientras se le trasladaba a su última morada en el Cementerio Metropolitano, donde miles de ramos de flores, dejados por las más humildes manos, inundaron su tumba.
Ese último homenaje, aunque tardío, dejó de manifiesto la admiración del gran pueblo por la más importante de las cantantes populares de la canción ranchera que haya pasado por nuestro país. Sus discos originales, simplemente no circulan, porque constituyen piezas de gran valor para los coleccionistas. Aún en CD es difícil encontrar su música. Internet ofrece una alternativa para quienes quieren disfrutar de ella, aunque la oferta es bastante limitada.
Para recordar su memoria, desde hace varios años, el pueblo de Chanco organiza un festival que lleva su nombre, donde se escucha su música y se mantiene vivo el recuerdo de su voz. Hasta allí concurren todos los representantes de este género musical a cantar nuevos y viejos temas del cancionero mexicano, como una ofrenda a la voz generosa de esta mujer, que de campesina, saltó a la fama por el imperio de su voz.

domingo, 4 de diciembre de 2011

DOMINGA NECULMÁN: ARCILLA TIERRA VIVA








Los autores junto a Dominga
Desde tiempos inmemoriales la arcilla ha sido motivo de expresión de los pueblos originarios, que a través de la confección de utensilios han ido dejando un legado de su obra que en muchos casos traspasa generaciones.
Este es el caso de Dominga Neculmán, cuya obra  ha quedado plasmada en el libro DOMINGA NECULMÁN: ARCILLA TIERRA VIVA, editado por Ediciones UC de Temuco, en el que los académicos de la Facultad de Arte de la UC  Lorena Villegas Medrano, Juana Pérez Arellano y Rodrigo Gallardo, nos presentan la vida de esta alfarera desde el punto de vista artístico y cultural, que de seguro traspasará fronteras, ya que ha sido plasmada en tres idiomas: Español, Inglés y Mapudungún.
La presentación del libro tuvo lugar el día viernes 2 del actual en el salón de actos de la Facultad de Arte y a ella concurrieron autoridades universitarias, artistas, estudiantes y público en general. La ceremonia se inició con una rogativa efectuada por el joven machi mapuche Christian Collipal, Licenciado en Arte en la misma Universidad, quien luego de efectuar su ceremonial agradeció en español el reconocimiento que se le hacía a esta verdadera representante de la alfarería mapuche.
La presentación de la obra, estuvo a cargo de la arqueóloga Ximena Navarro, académica de la Escuela de Antropología de la U.C. Temuco, quien resaltó los valores de la edición y el interés que causará su estudio por la calidad de su contenido y y el valor de ser una edición en tres lenguas diferentes.
Hicieron uso de la palabra el Decano de la Facultad de Arte y el Rector de la Universidad, quienes estuvieron de acuerdo al  expresar que la ceremonia, más que un lanzamiento era una celebración, e insistieron en la necesidad de mantener viva esta actividad alfarera, tan diferente a la que se ve en el centro del país.
Como lo expresara el Rector de la universidad, la riqueza de la alfarería mapuche está en su forma, que es el fruto del conocimiento ancestral de la creación y el sentido de la estética, que la hace diferente a otras expresiones de esta misma naturaleza.

Lorena Villegas y su madre Margarita Medrano


 
Al término de esta actividad, tanto los autores como la homenajeada Dominga Neculmán, fueron requeridos por los medios de prensa locales, que demostraron un gran interés por esta importante obra.
El libro se encuentra a la venta en las librerías de la UC.








         

lunes, 19 de septiembre de 2011

TREN DE LA ARAUCANIA



Por: Héctor Alarcón Carrasco
                    
 Realizó un nuevo viaje el 11 de septiembre pasado.
Héctor Alarcón y Omar Acuña
con la bandera de la locomotora 820

Engalanada con globos, lista para
iniciar el viaje

Maquinista Sebastián Soto




Los trenes a vapor emprendieron su retirada a mediados de los años 80. Hoy a no es posible ver en  nuestro país el paso cadencioso de las locomotoras entrando a las estaciones, haciendo sonar su pito y el voltear de la campana,  que con su tañido hacía marcar su presencia en medio del humo y el vapor, que resoplaba con fuerza cuando el movimiento de émbolos cambiaba de velocidad.
Hoy en día, la mayor parte de este material que ha sido salvado de convertirse en chatarra, se encuentra en los museos ferroviarios, siendo muy pocas las locomotoras que se encuentran en condiciones de prestar servicios efectivos para la tracción de un tren.
Una de estas locomotoras pertenece al Museo Ferroviario “Pablo Neruda”, de Temuco y de tarde en tarde sale a bufar por los campos, produciendo una ola de nostalgia entre la población de ciudades y pueblos que va recorriendo a su paso.
Entrega del libro "Rieles Fronterizos"
al maquinista Sebastián Soto
 Hace sólo algunos días la vieja locomotora 820, al mando del maquinista Sebastián Soto, hizo un viaje Temuco Victoria y viceversa, llevando a unos trescientos pasajeros, que días antes de la salida habían agotado los pasajes.
El viaje se inició en el mismo Museo, con fotos de los pasajeros junto a la locomotora y cuya partida fue amenizada con unos zapateados pie de cueca, a los que se puso término con el pitazo de partida del tren que inició su salida con destino a la Estación Temuco en medio de la expectación de pasajeros y cientos de curiosos que veían salir una vez más la vieja locomotora desde la antigua Casa de Máquinas a cumplir un nuevo recorrido, esta vez con turistas de la zona, amantes de la actividad ferroviaria.
Lentamente el tren se puso en marcha, pasando sin detenerse por las estaciones de Cajón y Pillanlelbún. Luego de una breve detención en Lautaro el tren sigue su marcha. A poco andar el “conductor” se percata que hay dos pasajeros que han subido al tren sin pagar su pasaje y comienza una divertida persecución por los distintos coches que conforman el tren. Pero no hay tal conductor y tampoco viajeros sin pasaje, se trata de actores profesionales que divierten a los pasajeros con libreto preconcebido. También hay un grupo folclórico que interpreta alegres tonadas de nuestra tierra y que nos recuerda los viejos tiempos del tren de pasajeros.
Quillem, Perquenco, Púa son otras estaciones de la vía, por en las cuales el tren no se detiene y por las cuales pasa lentamente, como esperando una señal para detener su marcha.
Finalmente el tren arriba a Victoria, estación de destino, donde el Alcalde Hugo Monsalves, personalmente  recibe a los pasajeros junto a personajes en traje de época. A la entrada de la estación se efectúa una presentación de diversos grupos con los que la ciudad adhiere a este recorrido turístico del Tren de la Araucanía, auspiciado por el Museo Ferroviario.
Vista exterior del convoy en viaje
Durante el lapso que dura la estadía, los turistas tienen tiempo para recorrer el centro de la ciudad y a una hora convenida están todos en sus asientos para comenzar el regreso a la capital regional.
Casi a las cuatro de la tarde, a la usanza del viejo ramal Púa Lonquimay, el maquinista hace resonar el pito del tren  y lentamente el convoy inicia su movimiento  de retorno. En los coches, adultos y niños se asoman a las ventanas para despedirse de los victorienses que han acudido a despedir el tren. En unos minutos la estación se pierde de vista y los pasajeros se disponen a gozar del tiempo que resta de viaje.
Turista posando junto al logo
del Museo Ferroviario
Más tarde, en el mismo Museo el tren termina su recorrido, los cientos de pasajeros que gozaron de un entretenido día de viaje ferroviario abandonan los vagones y la 820 retorna a su lugar en la casa de máquinas, a la espera de un próximo viaje, del que se dice tendrá como destino el pueblo ferroviario de San Rosendo.

domingo, 31 de julio de 2011

Antiguas estaciones ferroviarias Ramal Púa Lonquimay

                              Estación Púa. El primer tren pasó este lugar el 5 de febrero 
                          de 1891. Es decir, a esa fecha, esta longeva estación ya
                       estaba construida. Es una de las estaciones  antiguas de la 
                         actual vía, que presta servicios desde aquellos lejanos días. 
Dos antiguas locomotoras terminan sus días en la
Estación Púa. Ya no habrá más viajes con coches de
pasajeros, ni habrá más carros de carga que propulsar
por las vías. Para ellas el futuro es incierto. 


Por este lugar, al sur de la estación Púa, salía desde la
 línea central el ramal Púa Lonquimay. Era el inicio de un
 viaje que llevó a miles de pasajeros hacia la cordillera.
 Muchos vivían en esos apartados territorios cordilleranos,
 otros viajaban por turismo a las afamadas termas de
 Manzanar y Malalcahuello o a
 disfrutar del aire puro de la montaña.


                                                                               





Estación Cullinco. Su construcción data de 1908. Su austera fachado no concuerda con el interior que ha sido destruido por vándalos que se han llevado toda la madera de sus paredes, cielos y pisos.



Estación Selva Oscura. Data de 1908. Construida en madera, es una bella obra
de carpintería de  los primeros años del siglo XX

Estación Cautín. La naturaleza comienza a apoderarse de los últimos vestigios
de lo que fuera la casa del jefe de estación.
Estación Rari-Ruca. Nada queda de esta estación. Sólo un terreno baldío
señala que alguna vez pasó la vía por el centro del poblado. 
Estación Curacautín. Hoy convertida en paradero de buses, todavía
 conserva algunos aprestos de los que fuera esta importante estación.
Este edificio data de los años 50 del siglo pasado, ya que la primera estación
fue consumida por un incendio.

Estación Manzanar. Construida a mediados del siglo XX por los hermanos
Casagrande, residentes del sector. Actualmente es Monumento Naciona.l
Esta foto fue tomada durante la nevada de julio de 2011, pudiendo verse un
 cerco perimetral, ya que recientemente se le hicieron algunas reparaciones.

Tren de la Araucanía saliendo de la estación Manzanar. este tren turístico
fue uno de los últimos que pasó por esta vía, antes de ser levantada
definitivamente. Foto de mediados de los años  90 del siglo pasado. 





Túnel El Naranjito, uno de los dos túneles pequeños en las cercanías
 de Manzanar. Su ubicación en altura es de difícil acceso, lo que a la vez impide
su destrucción por intervención humana.

Estación Malalcahuello. Hoy convertida en biblioteca pública. Es una hermosa
construcción de material sólido, ubicada a orillas del camino internacional, posee
una entrada amplia para estacionamiento, lo que invita al turista a ingresar a visitarla. 

Túnel Las Raíces. El proyecto de esta obra fue ejecutado por el ingeniero
Emiliano Jiménez, quien se basó en estudios efectuados
por el geologo de la U. de Chile Juan Brügger Messtorff.
 El proyecto general fue revisado por el Ingeniero Jefe  Gustavo
 Quiros, contando con el visto bueno del ingeniero Teodoro Schmidt,
 todos del Departamento de Ferrocarriles y la aprobación de
 Rodolfo Jaramillo, Director General de Obras Públicas cuyo
 documento tiene fecha 13 de julio de 1929.
Entre otras cosas el túnel fue proyectado con un largo de
 4.545 metros, 90 nichos ubicados cada 50 metros
 alternadamente y dos casetas para guardar herramientas.
En la actualidad el túnel tiene un largo de 4.527,61 metros
 de largo y presta  servicios para el tránsito de
 vehículos exclusivamente. Ese mismo año (1929) se llamó
 a propuestas, las que fueron adjudicadas a la firma argentina
 Lavenás y Poli. Posteriormente el fisco dio terminó las obras que
estuvieron a cargo del ingeniero Ángel Zanghellini Lohbauer.

foto tomada en julio 2011.





Estación Sierra Nevada. Restos de la Bodega.
La estación fue vendida y desarmada. Se trataba de una construcción de madera
de la que quedan sólo algunos cimientos.

Estación Lonquimay. Punta de rieles del ramal, a pesar de ser una
construcción barata, de madera, aún subsiste con las casas del jefe de estación
y del guardavías. 




"Rieles Fronterizos"

Libro que consigna la historia de este ramal
cordillerano que habiendo sido proyectado
para llegar a la frontera con Argentina,
frenó su impulso en la
 estación ferroviaria de Lonquimay  








sábado, 4 de junio de 2011

Perquenco cierra Dia del Patrimonio 2011


Con la participación de unos cuarenta vecinos de la Comuna y del representante de Cultura Regional Sergio Aliste, Perquenco cerró el sábado 4 de junio la celebración del Día del Patrimonio. Se trataba de una actividad que por motivos de fuerza mayor no pudieron concretarse la semana pasada.
Los vecinos fueron recibidos en el Centro Cultural por su Director Mauricio Sandoval, quien delineó los detalles de la Gira Histórica Comunal que se inició minutos más tarde en el viejo molino que perteneciera a la familia Smith y del cual hoy sólo quedan algunos vestigios como la planta de fuerza motriz, que daba iluminación al poblado en los años 30.
 En el lugar antiguos empleados del molino recordaron los días de gloria de la industria molinera local, que en sus tiempos tuvo las mejores máquinas de la región, algunas de las cuales se conservan como patrimonio en el Centro Cultural de la Comuna.
Luego la alegre caravana se dirigió hasta los alrededores del puente Quillem, estructura ferroviaria que a pesar de los años se conserva en perfectas condiciones y presta vitales servicios a los trenes que no han cesado de pasar por el lugar desde su lejana inauguración a principios del siglo pasado.
En el lugar esperaba nuestro amigo Omar Acuña, apasionado investigador de la historia ferroviaria de la región, quien destacó las virtudes del puente, que fuera adquirido en Francia y armado en este lugar por ingenieros, técnicos y operarios chilenos.
De paso entregó algunas vivencias y anécdotas contenidas en el libro Diez Años en Araucanía, del ingeniero belga Gustavo Verniory, quien trabajó en la construcción de este sector de la vía.
Posteriormente los vehículos enfilaron por desconocidos caminos rurales, hasta llegar al fundo Parlamento de vieja prosapia triguera y cuyas casas patronales denuncian un opulento pasado, que hoy se ve constreñido por la acción del tiempo en edificios de madera que no han tenido un mantenimiento adecuado, pero que sirvió para que antiguos empleados nos dieran una completa información sobre estas viejas casonas de otrora hermosos jardines que, según dijeron tuvieron  cierta similitud con el parque de Lota, de la familia Cousiño.
Luego de una extendida sesión de fotos que incluyeron las antiguas sequoyas del parque, se inició el regreso al Centro Cultural, donde  su activo Director Mauricio Sandoval procedió a efectuar una pintoresca rifa de libros entre los que destacaban obras del poeta perquenquino Jorge Jobet y antología de poetas del lugar.
En general, interesante la Gira Histórica y destacable el plan de trabajo que impulsa Mauricio, para hacer más atractiva la vida de la gente de este lugar, que tuvo oportunidad de conocer diversas muestras de objetos patrimoniales, muchos de ellos desconocidos para muchos vecinos.